La influencia de Velazquez en la obra de Franz von Stuck

Hija de Franz

Franz von Stuck (Alemania. 1863-1928) – Retrato de su hija Maria Von Stuck como Infanta de España, pastel sobre papel, 1885.

Franz von Stuck realizó a lo largo de su carrera numerosos retratos de su hija María.

Aparte de ser reflexiones íntimas de amor paternal hacia su hija, también fue como una exitosa  linea de productos de la época del pintor de Munich, debido a la alta demanda de imágenes de su hija María.

María era fruto de una relación anterior que tuvo Franz con una panadera llamada Anna Maria Meier.  Fue adoptada formalmente por franz y su esposa Mary Lindpainter luego que le fuera concedido el permiso por parte del principe regente bávaro.

Maria von stuck

Retrato de María von Stuck realizado por su padre en 1908, con traje de Menina de Velazquez y peinada como tal a la edad aproximada de 12 años

Estas dos últimas pinturas la representan a la edad de doce años con un traje de las Meninas de Velazquez que llevaba en una fiesta en 1908.

María hija de Franz

Otra obra de la hija de Franz con el traje de Menina de Velazquez

Franz pintó varias versiones de este retrato, incluyendo un retrato de la familia con su mujer y él en 1909, en la que María está con el traje de Menina. En medio de los dos.

Retrato de familia

Franz Von Stuck – Retrato de familia. 1909. Óleo sobre lienzo. 170 X 140 cm. Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica. Bruselas – Bélgica

 

Infanta Maria Teresa con traje de Menina

Diego Velázquez (Sevilla. 1599 – 1660) – Infanta María Teresa de Austria. 1653. Óleo sobre lienzo. 127 X 98 cm. Kunsthistorisches Museum, Vienna, Austria.

Diego Velazquez - Retrato de Marian de Austria con vestido de Menina negro

Diego Velazquez – Retrato de Marian de Austria con vestido de Menina negro

Diego Velázquez (Sevilla. 1599 - 1660) - Retrato de la  reina Marian de Austria con traje de Menina rojo. 1660. Kunsthistorisches Museum, Vienna, Austria.

Diego Velázquez (Sevilla. 1599 – 1660) – Retrato de la reina Marian de Austria con traje de Menina rojo. 1660. Kunsthistorisches Museum, Vienna, Austria.

José Casado del Alisal – La campana de Huesca

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José Casado del Alisal (Palencia, 1832 – 1886) – La campana de Huesca. 1880. Óleo sobre lienzo. 474 cm × 356 cm. Museo del Prado, Madrid, España. Cedido al Ayuntamiento de Huesca, Huesca, España. El cuadro recrea el momento final de la leyenda de la Campana de Huesca, cuando el rey Ramiro II de Aragón mostró a los nobles de su reino las cabezas cortadas, y dispuestas en forma de campana, de los nobles que habían desafiado su autoridad.

El cuadro fue pintado por José Casado del Alisal entre 1879 y 1880 en su estudio de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, de la que fue su primer director hasta octubre de 1881.

Antes de pintar el cuadro, el autor realizó una serie de dibujos a lápiz y varios bocetos del cuadro y de cabezas al óleo, como el de la cabeza del rey Ramiro II, y en el estudio del artista palentino se guardaban, además de otras telas y objetos, el birrete y la túnica con la que Ramiro II aparece en el cuadro, estos dibujos y bocetos fueron mostrados en una exposición en Palencia (España) en 1928 y a partir de ahí desaparecen, sin saber actualemente cual es su paradero. Conservándose en la actualidad tres bocetos, los cuales se encuentran uno en el Palacio del Senado de España, otro en el edificio de la Diputación Provincial de Palencia, España y el tercero y último en el Museo Arqueológico Provincial de Huesca, España.

Boceto o borrador de la Campana de Huesca

III boceto de la campana de Huesca realizado por José Casado del Alisal y que actualmente se encuentra en el Museo de Arte de Huesca.

La estancia subterránea en la que se desarrolla el cuadro intenta recrear la llamada Sala de la Campana del Palacio de los Reyes de Aragón,  edificio que en la actualidad alberga el Museo Arqueológico Provincial de Huesca. El centro geométrico del lienzo coincide con la columna adosada en cuya base aparece colocada una argolla de hierro.

A la izquierda del cuadro aparece representado el rey Ramiro II de Aragón, ricamente vestido, llevando un birrete morado con adornos dorados, sujetando con su mano izquierda un perro negro de aspecto amenazador, y señalando con su mano derecha las doce cabezas cercenadas y dispuestas en forma de círculo de los nobles rebeldes, entre las que destaca la del obispo, colgada de una cuerda a modo de badajo de la campana y que, en opinión de diversos autores, parece sonreír con sonrisa cínica o macabra.  Ramiro II aparece sereno y observando con dureza a los nobles que contemplan horrorizados la escena desde la escalera.

Detalle de la obra, la campana de Huesca, Ramiro II

Detalle del cuadro donde se aprecia al rey Ramiro II de Aragón señalando el destino que les espera al que no respete su autoridad.

En el hueco de la escalera, situado detrás del rey, aparecen amontonados los cadáveres decapitados de los nobles. El realismo que presentan las trece cabezas cercenadas ha sorprendido a diversos historiadores, que afirman que Casado del Alisal llegó a copiarlas del natural, y en relación con ese realismo cabe destacar la siguiente anécdota verídica protagonizada por el pintor palentino, y mencionada en sus escritos por varios autores

“Cuéntase que el autor encargaba a los hospitales y a las clínicas cabezas de cadáver que le pudieran servir de modelos y llegó a desmayarse y sufrir un fuerte traumatismo nervioso el día que, llegado al estudio el mandadero, volcó el saco en el suelo del taller, sin más explicaciones, y rodaron por el pavimento tres cabezas humanas. Hasta ese extremo llegaba el escrúpulo de aquel artista y otros como él, desdichadamente consagrados, con tal probidad digna de mejor causa, a una documentación tan ímproba como innecesaria y absurda”.

En la parte derecha del lienzo, más intensamente iluminada que el lado izquierdo, aparecen los nobles convocados por el rey para contemplar el destino de los rebeldes ejecutados. En primer plano aparece, con vestimenta de color amarillo, un personaje que podría representar, en opinión de diversos autores, al conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, yerno de Ramiro II por su matrimonio con Petronila de Aragón, hija y sucesora de Ramiro II. El supuesto yerno del rey aparece contemplando las cabezas cortadas con aire indignado y con los puños cerrados para contener su cólera.

Ramón Berenguer, Campanas de Huesca,

Detalle de la obra representando a Ramón Berenguer IV Conde de Barcelona, contemplando las cabezas cortadas con aire indignado y con los puños cerrados para contener su cólera.

Detrás de Ramón Berenguer y situados en el mismo escalón, dos nobles contemplan la escena, pensativo uno y conmovido el otro. Los restantes nobles que contemplan la advertencia de Ramiro II aparecen conmovidos, asustados o aterrados, aunque hay uno que sonríe, y todos ellos van ricamente vestidos con colores rojos, azules o amarillos, y portando cotas de malla, birretes o espadas.

Detalle de la campana de Huesca

Detalle de los nobles que se encuentran en la escalera detrás de Ramón Berenguer, aterrados, menos uno que sonríe.

Leyenda:

La leyenda de la campana de Huesca cuenta como Ramiro II el Monje, rey de Aragón, decapitó a 12 de los nobles que se opusieron a su voluntad. La historia es parte del acervo popular en Aragón.

Tras la muerte en 1134 de Alfonso I el Batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón (en España) su hermano, Ramiro II el Monje, obispo de Roda de Isábena. El reino sufría por entonces diversos problemas internos y externos.

Según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo.

Éste, llevó al mensajero al huerto y cortó unas coles (algunas veces se habla de rosas), aquellas que sobresalían más. A continuación ordenó al mensajero repetir al rey lo que había visto.

Ramiro II hizo llamar a los principales nobles, para que vinieran a Huesca, con la excusa de que quería hacer una campana que se oyera en todo el reino. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los 15 nobles más culpables, sofocando la revuelta.

La forma popular desarrolla algo más el hecho: el rey convocó Cortes e hizo venir a todos los nobles del reino para que vieran una campana que iba a hacer, una que se oiría en todo el reino. A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue decapitándolos según iban entrando. Una vez muertos, los colocó en círculo y al obispo de Huesca, el más rebelde, lo colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.

Biografía de José Casado del Alisal

 José Casado del Alisal. (Villada, Palencia, 1832-Madrid, 1886). Pintor español. Estudió en la Escuela de Dibujo de Palencia y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1855 fue pensionado a Roma y posteriormente se trasladó a Francia, donde pintó El juramento de las Cortes de Cádiz, que decora el testero del hemiciclo del Congreso de los Diputados. Fue uno de los encargados de pintar la basílica de San Francisco el Grande y llegaría a ser director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Concurrió habitualmente a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y obtuvo un premio extraordinario de primera clase en 1860 con el cuadro de influencia nazarena Últimos momentos de Fernando IV, el Emplazado, basado en la leyenda de los Carvajales y la extraña muerte de Fernando IV de Castilla. Fue un afamado pintor de historia, autor de algunos de los más célebres cuadros del género en España como La rendición de Bailén, que evoca la capitulación del ejercito francés ante las tropas españolas el 19 de julio de 1808. Fue galardonado con primera medalla en la Exposición de 1864. También es célebre La leyenda del rey monje o La campana de Huesca, uno de los lienzos más truculentos y sobrecogedores de toda la pintura de historia española, basado en el sangriento episodio en que Ramiro II, rey de Aragón, consuma el escarmiento a los nobles aragoneses que se habían rebelado contra su autoridad degollando a los responsables y formando una gigantesca campana con sus cabezas. El cuadro no obtuvo la medalla de honor que el pintor esperaba en la Exposición Nacional de 1881, solo mención honorífica, lo que motivó la dimisión de su cargo en la Academia de Bellas Artes de Roma. Cultivó asimismo el cuadro de género y el retrato, destacando entre estos últimos Dama con abanico, Mujer con mantilla blanca o Retrato de dama francesa, conservados en el Museo del Prado.

Fuente: Museo del Prado.

Atte: Arsenal Le Comte