La escultura funeraria, el arte de un adiós

Angel con su Game boy en Arsenal Le Comte Arts
Bellísima escultura de un cementerio de la zona de Madrid. Si alguien tiene más datos por favor me los pase y los añado. Posiblemente el autor sea del taller de Jesús Pizarro en la zona de Madrid, pues en su web se encuentra la imagen de este angel jugando con su Game boy.

El arte de un adiós

Arte funerario en cementerios, lugares tranquilos que nos transportan a otros sitios.

Al ir a un cementerio lo que más me ha hecho sentir en calma aparte de la paz que se respira en ellos, es ver  hermosos monumentos funerarios que destacan frente a sencillas lápidas nichos o estelas funerarias, personajes destacados de la sociedad del momento, políticos o bien personajes relacionados con el mundo del arte y la cultura que han permitido que éste adornara su última morada.

La escultura funeraria forma parte de las manifestaciones artísticas más antiguas de la humanidad. Es común en todas las épocas y en todas las sociedades sentir una gran fascinación incluso obsesión por el tema de la muerte, ya que procura realizar el mayor deseo de los hombres: permanecer eternamente presentes en la memoria de los vivos.

El arte funerario tenía una gran importancia, conociendo expresiones excepcionales desde las civilizaciones más antiguas (Egipto por ejemplo). Reflejando en cada una de estas expresiones, las creencias y las formas de ver la muerte de de cada una de las culturas en las que se desarrolló, todos los pueblos intentaban e intentan prepararse para la vida en el más allá y de algún modo permanecer en el mundo de los vivos como es en el caso de los cementerios, mediante exposiciones más o menos artísticas en sus enterramientos, llegando a su máxima expresión artística en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII de las divinas manos de los grandes Miguel Angel, Bernini, Verrocchio, Borromini, Cortona y tantos otros grandes maestros.

Bernini en Arsenal Le Comte Arts
Gian Lorenzo Bernini.(Nápoles, 1598 – Roma, 1680). Éxtasis de la Beata Ludovica Albertoni. Mármol. 1671-1674. Capilla Altieri-Albertoni.
Iglesia de San Francisco a Ripa. Roma. Italia.

Esta representación artística, sufrió una marcada decadencia en el siglo XVIII. “Según mi punto de vista, después de los últimos monumentos funerarios de Bernini, poco hubo que valiera la pena en este arte hasta el siglo XIX“.

El historiador de arte Erwin Panofsky (Hannover, Alemania. 1892 – 1968) dijo poco antes de morir durante una de sus conferencias, que quien quisiera escribir la historia del arte de los siglos XVIII, XIX y XX, no podría encontrar su inspiración en los cementerios e iglesias. Con esto, quería recalcar su opinión de que el arte funerario, había alcanzado su máxima expresión y protagonismo en el Renacimiento, para luego ir cayendo en una nefasta conbinación de (pomposidad, sentimentalismo y arcaismo) lo cual hizo que perdiera el lugar destacado que tenía dentro de las bellas artes.

Ya bien entrado el siglo XIX esta tradición artístico cultural esperimenta un nuevo impulso al haber un profundo cambio en las prácticas funerarias occidentales (A grosso modo consistió en la emergencia de un llamemosle entre comillas “nuevo culto a los muertos” propiciado por la creación de cementerios a extramuros de las ciudades a los que se comenzó a visitar asiduamente)

Estos cementerios decimonónicos europeos y su radio de influencia como es América Latina, se llenaron de arquitecturas adornadas, bajo relieves y esculturas, hasta ya entrado el siglo XX.

Se suscitó un interés muy fuerte en las clases pudientes de la época que hizo que gran parte de la producción escultórica fuera destinada a los cementerios, sobre todo al llamemosle mercado americano, exportando una gran cantidad de figuras de mármol con destino a los cementerios del otro lado del Atlántico.

Barrio la recoleta en Arsenal Le Comte Arts
Escultura en el cementerio del barrio de La Recoleta en Buenos Aires Argentina.

Los gustos, la percepción de lo que es bello y qué no lo es, cambian con los tiempos, de pueblo en pueblo, de cultura a cultura, delimitando estos objetos artisticos la función y el rol social, las creencias y valores dentro de una cultura, en la que cobran un valor adicional como testimonios del paso de esa cultura que los creó e hizo posibles.
Bajo esta perspectiva el arte funerario y en especial el de los cementerios históricos adquieren una relevancia particular, permitiendo que nos asomemos a la vida de hombres y mujeres a los que se les rinde homenaje, a los que los construyeron, conocer sus costumbres, crencias,  junto con los valores de esa sociedad, se reconstruyen los momentos históricos en los que aparecieron, (por ejemplo la Dama de Elche y tantas otras obras de arte encontradasa en tumbas que nos permiten conocer mejor esa época histórica). Haciendo que estudiemos su iconografía, el espacio ocupado en el cementerio, la datación de su época, los materiales de los que están hechos y se utilizaban en ese periodo histórico, a través de su estructura y composición.

El angel de Sel en Arsenal Le Comte Arts
Francisco Cossío y Molina – Angel de bronce en el panteón de la familia Sel realizada en 1909,  se encuentra en el cementerio de La Ballena en Castro Urdiales, Cantabria España. Para saber más clic AQUÏ

Por ello pienso que los cementerios históricos, aunque no se hayan diseñado para ese fin son museos al aire libre, archivos históricos de la cultura material, lugares idóneos para el estudio de cambios culturales ya que nos dan esa información para su estudio las fechas de las lápidas, no siendo sólo sitios usados para enterramientos.
Con los cementerios decimonónicos se inaugura un cambio, una fase concreta de las prácticas funerarias nuestras, las occidentales que reflejan una preocupación por hacer de la muerte algo bello, digno, solemne y exquisito. El embellecimiento de los cementerios, el intento de procurar una “muerte poéticamente bella” a través de la escultura funeraria, permiten que encontremos un principio estético, no de lo que es o no es arte, sino como un hecho cultural, social, con un fin intencionado y con su respectiva consecuencia en la manera de pensar de la persona a la que va dedicada y el estudio de su autor.

El beso de la muerte en Arsenal Le Comte Arts
Joan Font Bernat – El beso de la muerte. Tumba del hijo de la familia Llaudet en Poble Nou Barcelona.
Un esqueleto alado, la muerte, en una actitud casi erótica besa la sien de un joven que se desploma. En torno al año 1930 la familia Llaudet perdió un hijo en plena juventud y quiso hacer una escultura para su tumba que representase los siguientes versos de jacinto verdaguer
“Más su joven corazón no puede más; en sus venas la sangre se detiene y se hiela y el ánimo perdido con la fe se abraza sintiéndose caer al beso de la muerte“
El encargo se hizo al taller familiar de esculturas de mármol de Jaume Barba, a quien desde siempre se le ha adjudicado la creación de la esta bella escultura, referencia en muchas exposiciones de arte funerario. Pero la obra maestra de dicho obrador (que contaba en los años 20 del siglo pasado con dos talleres, uno en Sant Gervasi y otro en Poblenou, cerca del cementerio, donde se hizo esta escultura) fue concebida por Joan Fontbernat, yerno del dueño y considerado el escultor más cualificado del taller, salvo la parte trasera de las costillas, de un realismo impactante, que fue esculpida por Artemi Barba, pariente también de Jaume.
La obra representa la muerte con alas (y no con el atributo de la guadaña como es tradicional) e intenta captar el momento en que el aliento abandona el cuerpo y la persona pasar a manos de la Muerte, que lo acoge con fuerza, casi cómo una enamorada.

 

En la actualidad, la banalización de la muerte, los recursos de las familias,  está llevando a nuestros cementerios a convertirse en auténticas colmenas, en las que ya no hay lugar para este tipo de escultura. El concepto de aprovechamiento del suelo ha llegado ya a estos lugares, lo que lleva a reducir al máximo el espacio, optando por una planificación impersonal, repetitiva y carente de imaginación, que se traduce en largas hileras de bóvedas y tumbas que aquí llamamos nichos.

Pero en estos cementerios siempre hay algunos sitios que se respetan por el valor artístico, historico y cultural que tienen. Muchos de ellos son declarados BIC “bien de interés cultural”,  e incluso se hacen visitas guiadas con el cada vez más en auge del sector del Necroturismo.

En este sector quiero destacar el cementerio monumental e histórico de Granada,  que este año ha sido seleccionado finalista en el II Concurso de Cementerios de España, en las categorías de monumento, escultura, historia documentada y actuación medioambiental. Y en especial a su guía Vanessa Jurado, pues gracias a ella tuve razón de las actividades que se llevan en ese lugar tan mágico como es el cementerio de Granada. Donde se realiza una visita guiada nocturna teatralizada que en cuanto pueda tengo que ir a ver. Si queréis más información clic AQUÍ y AQUÍ.

Cementerio de Granada en Arsenal Le Comte Arts
Momento de una representación nocturna en el cementerio de granada

Como curiosidad, el necroturismo, que así se denomina esta nueva corriente, da pie a numerosas anécdotas y momentos como por ejemplo ver a mujeres besar-tocar-frotar la tumba de Victor Noir en el monumental cementerio de Père Lachaise en París. Victor era un periodista del diario La Marseillaise, que murió a manos de Pierre Bonaparte tras una acalorada discusión por la defensa del honor del tío de Pierre, Napoleón Bonaparte. La estatua que cubre su tumba le muestra tumbado boca arriba, tal y como debió quedar tras el disparo. Al parecer, sobresalía de su entrepierna un bulto debido al tamaño de sus atributos, algo que ocasionó el rumor que decía que si una mujer lo tocaba aumentaba su fertilidad. De esta manera, la estatua, que durante un tiempo cercaron para evitar escenas subidas de tono, luce un brillo dorado en la boca y en la entrepierna debido a los roces y tocamientos a los que es sometida.

Pere Lachaisse en Arsenal Le Comte Arts
En el cementerio parisino de Père Lachaise se halla esta tumba, la de Victor Noir, periodista francés asesinado en 1870 por el primo hermano de Napoleón III .
La escultura muestra la forma exacta en la que quedó el periodista tras ser asesinado.
La tumba y la estatua que la cubre, es célebre por su generosa entrepierna y es visitada por cientos de mujeres,que subidas sobre la escultura y frotándose sobre la parte más llamativa, piden quedarse embarazadas, ya que se le atribuye el don de la fertilidad.

Algunos cementerios como este monumental Père Lachaise de París, están tan introducidos en la sociedad que para los habitantes de París es como si fuera un parque, donde familias enteras salen a pasear por él, siendo introducido en las visitas de los Tour Operators en sus excursiones principales a la ciudad de París, recibiendo más de dos millones de visitas anuales

Chopin, Pere Lachaisse en Arsenal Le Comte Arts.
Tumba de Chopin en el cementerio Père Lachaise de París

Y acabo esta entrada con la escultura de un gran escultor como es Josep Llimona i Bruguera (Barcelona 1864 – 1934) que siempre me ha fascinado, (Espero visitarlo algún día).

Se trata del Angel exterminador. Es una escultura de piedra de estilo Modernista, realizada en 1895, se levanta sobre los restos de un antiguo cementerio que a su vez está construido sobre los restos de una iglesia gótica en el municipio de Comillas en Cantabria. Por cierto os dejo esta curiosa historia del cementerio AQUÍ.

Angel. de la muerte en Arsenal Le Comte Arts
Josep Llimona i Bruguera (Barcelona. 1864 – 1934) – Angel exterminador 1895. Cementerio de Comillas. Cantabria.

Nos leemos en la próxima entrada.

Atte: Arsenal Le Comte

Arsenal Le Comte Arts

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